Quien toma notas es quien menos puede participar. Es un intercambio tan habitual que ya nadie lo cuestiona, hasta que se toma una decisión mientras esa persona sigue escribiendo la anterior. Grabar y transcribir elimina ese intercambio, y el resumen posterior con IA convierte la transcripción en lo que realmente hacía falta: decisiones, responsables y fechas.
Participa en la reunión en lugar de levantar acta.
Graba, sigue la transcripción en directo, genera un resumen con IA con decisiones y tareas, y busca en reuniones pasadas por lo que se dijo.

Lo que estás intentando conseguir
Graba y sigue la conversación
Empieza la grabación y ve cómo se construye la transcripción. Puedes mirar a la cara a quien habla y salir igualmente con un registro que se puede buscar.
Convierte la transcripción en un resumen
Al terminar, el resumen de reunión con IA corrige la transcripción y los intervinientes y genera un resumen dentro de la nota. Disponible en Plus y Pro.
Extrae decisiones y tareas
Pide las decisiones, las preguntas abiertas o aquello a lo que te comprometiste. La respuesta sale de la nota de la reunión, no de una suposición del modelo.
Encuentra en qué reunión se acordó aquello
Busca en reuniones pasadas por la frase que recuerdas. La biblioteca de grabaciones conserva el audio para los momentos en los que la formulación exacta importa.
Cómo funciona a lo largo de una sesión
Antes
Avisa de que vas a grabar y obtén el consentimiento de las personas participantes. Pon el orden del día al principio de la nota para que el resumen tenga una estructura a la que agarrarse.
Durante
Deja correr la transcripción. Escribe una línea cada vez que se cierre una decisión: una marca humana dentro de una captura automática vale más que cualquiera de las dos por separado.
Después
Genera el resumen, corrige las dos o tres cosas que haya interpretado mal y envía las decisiones a quien no pudo asistir.
Qué contiene de verdad una buena nota de reunión
Casi nadie vuelve a leer una transcripción entera y casi todo el mundo vuelve a leer una lista de decisiones. Una nota de reunión se gana su sitio cuando responde a tres preguntas sin necesidad de leerla de principio a fin: qué decidimos, quién hace qué y qué queda abierto.
La transcripción es la capa de prueba que hay debajo: importa cuando alguien discute una decisión un mes después y sirve de poco en el día a día. Conservar las dos, un resumen corto y estructurado arriba y el texto completo abajo, es lo que hace que la nota sobreviva a una semana ocupada.
- Decisiones, con contexto suficiente para entenderse fuera de la sala
- Tareas con responsable y, cuando exista, con fecha
- Preguntas abiertas, para que la próxima reunión tenga punto de partida
- La transcripción completa, guardada pero no de lectura obligatoria
Grabar de forma responsable
Grabar una conversación implica obligaciones legales que cambian según el país y obligaciones sociales que son iguales en todas partes. Di que estás grabando, di para qué es la grabación y detente si alguien se opone. Una reunión en la que alguien se siente incómodo produce peor información que una sin grabar, así que el consentimiento es tanto una cuestión de calidad como de cumplimiento.
Por qué el resumen debe quedarse junto a su origen
Tener los resúmenes en una herramienta y las grabaciones en otra es la forma habitual de acabar con decisiones que nadie puede rastrear. Cuando el resumen vive en la misma nota que la transcripción que lo produjo, comprobar una afirmación es cuestión de desplazarse, no de buscar entre sistemas.
Además abarata la corrección. Si el modelo atribuyó mal un compromiso, lo arreglas en la nota que todo el mundo lee y la versión corregida es la que circula.
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